Nuestro concepto de marca:
fundamentalmente diferente

La gestión de marcas se está volviendo cada vez más exigente. Con la oferta excesiva de contenidos que hay en la actualidad, las marcas no solo deben ganarse la fidelidad, sino también la atención. El propio marketing debe ofrecer una utilidad, no únicamente el producto. En un mundo transparente, la actitud deja una huella más duradera que cualquier campaña. La diversidad de los medios de comunicación, la comunicación asincrónica y los diálogos individualizados requieren que el contenido se ofrezca de diversas maneras vinculadas entre sí con eficacia. Una cosa está clara: cuanto más radicalmente cambie el mundo del marketing, más necesaria será una nueva base para la gestión de marcas.

Punto de partida de algo grande

Un buen territorio de marca es un espacio vivo de interacción entre las personas y la marca. Para estar a la altura de esta afirmación, el desarrollo de un territorio de marca se basa en cuatro principios.

Compartido

¿Qué importancia tiene el territorio para todos los interesados?
Los territorios existen incluso sin una marca. Sin embargo, las marcas pueden ganarse su lugar interactuando con la gente. Compartir valores, temas y actividades es la base de estas relaciones. La fuerza de una marca se mide por su papel en la vida de las personas que comparten su territorio con ella.

Fértil

¿Cómo se puede llenar el territorio de vida de la forma versátil?
Equilibrar la integridad y la flexibilidad es esencial hoy en día. Las marcas deben ser capaces de abordar los problemas actuales y dejar clara su postura. También tienen que anticiparse y hacer ofertas de contenidos atractivos los 365 días del año. La fascinación por el territorio debe ser siempre palpable, sin importar en qué punto de contacto.

Distintivo

¿Cómo de inconfundible es el territorio y todo lo que sucede en él?
En un mundo saturado de medios de comunicación, se necesita algo más que barreras de seguridad. La capacidad de establecer símbolos emblemáticos es crucial: contenidos y apariencias con el potencial de tener un impacto duradero en la imagen y la historia de la marca.

Auténtico

¿Cómo de fiel puede ser la marca en este territorio?
La veracidad es la base del éxito de la marca. La credibilidad de una marca no solo está anclada en su historia. Cada día tiene que llenarse de vida; en el producto, en el comportamiento como empleador o en el servicio al cliente. Esto no solo requiere contenido, sino también procesos internos y cambios culturales.

El viaje al territorio

Etapa 1: Explorar el mundo

Las marcas experimentan su valor en la vida de las personas. Es importante conocer esta interacción en todas sus facetas y, al mismo tiempo, adoptar nuevas perspectivas, revelar lo oculto y no perder de vista el mundo del mañana.

Etapa 2: Comprender el país

Quien desea gestionar eficazmente una marca en un mundo complejo, tiene que entender la dinámica que impulsa a ambos. A partir la multitud de información disponible, en este paso se destapan las características esenciales, se descubren las correlaciones y se identifican otros aspectos significativos.

Etapa 3: Encontrar una casa

El éxito necesita sobre todo una cosa: espacio para desarrollarse. El objetivo de este paso es llegar a una visión común de lo que mantiene unida a la marca en su interior para luego definir los campos de juego en los que la marca puede desenvolverse.

Etapa 4: Descubrir el territorio

En este paso se explora el potencial de los posibles territorios. Al elegir el suelo más fértil, se crea al mismo tiempo una imagen de destino multifacética y viva.

Etapa 5: Reactivar el territorio

Un territorio no es un estado, sino un espacio vital dinámico. En el último paso, se identifican los potenciales en cuanto a ofertas de contenido, interacción y canales con el fin de utilizar sus propios recursos de forma eficaz.